LA LUNA Y EL VINO



La influencia de la luna es importante a la hora de podar las cepas. La norma general para la viña es podarla en Menguante para obtener sarmientos robustos y excelentes racimos. En Creciente los sarmientos se alargan más pero con menos grosor de madera y las uvas resultaran pequeñas.

Se recomienda efectuar las labores de la parcela en Luna Vieja. Quedara la tierra desmenuzada,
con pocos terrones y sobre todo con más capacidad de retención hídrica.

En cuanto a la obtención de nuevas plantas, tanto el pie como el injerto se cortaran de la planta madre en Luna Llena y preferiblemente dos días después de haber hecho el pleno. Cuando llega el momento de injertar, el viticultor elige la fase. Ello obedece a dos razones básicas: 1ª) Tal como anteriormente se ha dicho, los cortes hechos en Luna Vieja conservan la madera. 2º) Esta fase es contraria al crecimiento, por tanto frena el desarrollo de las yemas a favor de la buena unión del injerto.


Llegado el momento de plantar la viña en nuestro campo, se procurara hacerlo en Cuarto Creciente, así tendremos mas crecimiento.

Si deseamos embotellar el vino mejor en luna menguante

PRIMER TRASIEGO:
Esta labor debe hacerse en luna creciente (para no detener la actividad).Si los vinos son flojos debe evitarse el contacto con el aire.

SEGUNDO TRASIEGO:
Se realiza en luna creciente, aproximadamente un mes después de la primera.

TERCER TRASIEGO:
Debe hacerse después del invierno, en días claros y con luna menguante. Con esta trasiega separamos el líquido de los sedimentos formados durante la crianza, así clarificamos el vino y evitamos que coja gusto desagradable en contacto con las borras.